Quién no ha sentido que el amor es eterno cuando está en plena luna de miel, ¿verdad? Esa sensación de invencibilidad lleva a muchas celebridades a tomar decisiones drásticas, como grabar el nombre de su pareja en la piel, pensando que jamás habrá un final.
Sin embargo, la realidad es que el corazón cambia y, cuando llega el divorcio o la ruptura, ese dibujo que antes era un símbolo de pasión se convierte en un recordatorio constante y molesto de alguien que ya no forma parte de su vida.
Afortunadamente, gracias a que la tecnología ha avanzado un montón, ya no hace falta vivir con el nombre del ex para siempre. Hoy en día, los famosos recurren a sesiones de láser o a los famosos ‘covers’ para tapar sus errores.
Pero no todo es desamor; también hay quienes se arrepienten por fallos garrafales en la traducción o porque sienten que el tatuaje atrae malas energías, demostrando que la tinta es un camino lleno de riesgos si no se piensa con la cabeza fría.
El club del desamor en Hollywood
Empezando por los casos más mediáticos, tenemos a Jamie Bell, el actor que saltó a la fama en Billy Elliot. Él cometió el error de tatuarse la letra «E» por Evan Rachel Wood, y tras el divorcio tuvo que cubrir el diseño con una mancha indescifrable para no tener que verlo más.
En una línea similar está Melanie Griffith, quien lucía un corazón muy estilo carcelario con el nombre de Antonio Banderas. Tras separarse, pasó un tiempo ocultándolo con maquillaje hasta que decidió eliminarlo por completo mediante láser en 2014.
Marc Anthony también cayó en la tentación con Jennifer López, tatuándose su nombre en la muñeca. Aunque el cantante no le tiene miedo a la tinta y ha convertido su cuerpo en un álbum de sus relaciones, decidió tapar el nombre de JLo con otro diseño. Curiosamente, aún conserva un tatuaje de la Estatua de la Libertad dedicado a Shannon de Lima, porque considera que ella lo ayudó a liberar su pasado.
No todos los arrepentimientos son por rupturas. Megan Fox, por ejemplo, tenía a Marilyn Monroe en el brazo, pero decidió borrarla porque sentía que la actriz era una persona bipolar y negativa. Megan temía atraer esa energía oscura a su vida y, aunque el proceso de láser fue un calvario, prefirió pasar por ello.
Por su parte, Eva Longoria tuvo que pasar varias veces por la clínica para borrar el número 9 y la fecha de su boda con Tony Parker, ya que no quería llevar marcas de su exmarido en la espalda ni en la muñeca.
Historias de tinta y caos: Depp y compañía
Johnny Depp es probablemente el rey de las rectificaciones. Su famoso tatuaje «Wino Forever» es el resultado de borrar la parte de ‘na’ de Winona Ryder. Además, transformó el apodo ‘Slim’ de Amber Heard en la palabra ‘Scum’ (escoria), un gesto que muchos interpretan como puro rencor post-divorcio.
Angelina Jolie también hizo limpieza en su piel; borró un dragón que tenía el nombre de Billy Bob Thornton y lo sustituyó por las coordenadas de nacimiento de sus hijos.
Pete Davidson es otro caso extremo. Se tatuó las orejas de conejo de Ariana Grande y tuvo que taparlas con un corazón. El cómico, que admite haberse hecho muchos tatuajes bajo los efectos de la marihuana, ha decidido empezar a eliminarlos todos con láser para facilitar su trabajo en Hollywood y no tener que usar maquillaje corrector constantemente.
Cuando el idioma juega una mala pasada
A veces el problema no es la persona, sino el diccionario. Ariana Grande se hizo viral por un error épico al intentar tatuarse el título de su canción ‘7 Rings’ en japonés. Al final, terminó con una frase que significaba «pequeña barbacoa de carbón» en la palma de su mano. Zoë Kravitz pasó por algo parecido al intentar escribir una frase sobre el amor en árabe que resultó estar mal escrita, por lo que lo borró para poner una libélula en su lugar.
Demi Lovato también ha hablado abiertamente sobre sus errores, confesando que se tatuó unos labios mientras estaba bajo los efectos de sustancias. Más tarde, utilizó su caso para advertir a los jóvenes sobre las drogas y denunció al tatuador por haberle hecho un trabajo permanente estando ella ebria y siendo menor de edad.
Incluso Jessie J ha admitido con humor que escribe mal, pues se tatuó una frase de su propia canción con un error gramatical imperdonable, confundiendo ‘lose’ con ‘loose’.
El drama de la tinta en el espectáculo argentino
En Argentina, las historias son igual de intensas. Wanda Nara y Maxi López se tatuaron sus nombres en los dedos; tras romper, Wanda transformó el nombre de Maxi para que encajara con el de Mauro Icardi. Icardi, por su parte, llevó la obsesión más lejos tatuándose la cara de Wanda en el antebrazo y su nombre en el dedo. Tras su reciente crisis, el futbolista ya ha tapado el nombre de Wanda y planea cubrir la foto de su rostro.
La China Suárez también tuvo un desliz romántico en la piel al tatuarse el número 43 por Franco Colapinto, pero terminó cubriendo el número con una corona. Karina Jelinek hizo algo muy ingenioso: tomó el tatuaje de «Leo» (por Leo Fariña) y le añadió letras para que dijera «Leona», reflejando su fortaleza tras el divorcio.
Otros casos destacados incluyen a Victoria Vanucci, que cambió el «Cris» de su nuca por «Anti Cristo», y a Daniel Osvaldo, quien sombreado el nombre de Jimena Barón para que desapareciera.
Sebastián Ortega pasó por el láser para quitarse el nombre de Guillermina Valdes y luego tapó un tatuaje de Ivana Figueiras. Andrea Rincón sustituyó el nombre de Ale Sergi por una flor de loto turquesa, buscando pureza espiritual.
Finalmente, Jésica Cirio y Coti Romero han recurrido al láser. Cirio borró una frase que compartía con Martín Insaurralde para luego tatuarse media mariposa con su nueva pareja. Coti, por su lado, eliminó una frase romántica dedicada a Alexis Quiroga tras descubrir una infidelidad, confirmando que el dolor del láser es menor que el de recordar una traición.
La historia de estas celebridades nos enseña que la impulsividad del amor puede dejar marcas profundas, pero que siempre hay una salida, ya sea transformando el dibujo, cubriéndolo con arte nuevo o recurriendo a la tecnología para recuperar la piel virgen y cerrar ciclos definitivamente.