Las hojas del calendario van cayendo sin que el Gobierno tenga atados los votos para poder aprobar en el Congreso una de las iniciativas estrella comprometidas en el Plan de Recuperación en materia de fiscalidad verde: la subida de los impuestos al diésel para equipararlos a los de la gasolina. Bruselas ya castigó a España el año pasado por no sacar adelante la medida, recortando el quinto pago que le correspondía. Aunque concedió margen al Ejecutivo para subsanar la falta, la reforma sigue paralizada por la falta de consenso político, según confirman fuentes gubernamentales, cuando resta tan solo un mes para que finalice el plazo para implementar los objetivos pactados en el mecanismo europeo.