La Casa Blanca ha sido clara: la inteligencia artificial es una carrera y Estados Unidos tiene que ganarla. Aun así, cada vez está más dispuesta a sacrificar velocidad a cambio de seguridad. Los reguladores estudian prohibir los nuevos modelos de transceptores ópticos de fabricación china, componentes esenciales para mover información dentro de los centros de datos. Al menos en este caso, los problemas de otros frentes podrían enmascarar el impacto.