La ruptura del PAN con el PRI fue anunciada en octubre como una decisión nacional y estratégica. Acción Nacional quería reinventarse, distanciarse del tricolor y presentarse ante el electorado como una alternativa propia después de un periodo de coaliciones. Pero el cálculo político en los Estados con miras a las elecciones de 2027 está empujando a ambas agrupaciones políticas en la dirección opuesta. Diez meses después de aquella ruptura, esa postura, como adelantó EL PAÍS, empieza a enfriarse en un puñado de territorios.