El mundo no es una amenaza, es la grada que ya te está aplaudiendo

Para muestra, un botón. En el pasado Mundial hemos visto no uno, sino decenas de estadios pintados de rojo. Camisetas, banderas, manchas rojas apoyando a un equipo a miles de kilómetros de Madrid. Nadie contrató a esa gente. Nadie les hizo un estudio de audiencias ni los segmentó por edad, renta o intereses. Simplemente decidieron aparecer, sin que nadie se lo pidiera. Y ahí, sentada frente al televisor, pensé: esto es la mejor investigación de mercado que jamás pagará una empresa. Es gratis y lleva siglos funcionando. Es la prueba de que España es especial para muchos y, a mi juicio, una señal inequívoca del aprecio hacia el origen español.

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